!Por fin el nuevo año!



Y por fin llego el fin de año. Concluyó. 

Se fueron a bolina 365 días a pesar de todos nuestros planes, proyectos, aspiraciones, esperanzas, sueños.

Ni nos dimos cuenta porque en estos tiempos de cibernética las cosas pasan en un abrir y cerrar de ojos. Para nosotros los camagüeyanos nos parece que fue ayer la Semana de la Cultura en febrero y aun tenemos en los oídos los repiques del San Juan.

Los festejos de fin de año se han tornado bulliciosos, antes quedaba en la reunión hogareña con luces de colores y el olor a lechón asado. Eso es nostalgia mitad familiar y mitad gastronómica. Y por supuesto que no podía faltar el cubo de aguas para la calle a las doce de la noche con las puertas abiertas para que salga lo malo. Aunque por estos tiempos se corre el riesgo que por la ventana abierta entre el malo y nos lleve lo bueno.


Diciembre tiene final de tango,  en especial si dependemos solo de un salario y contamos con familia. Cuesta abajo con ilusiones perdidas. Gardel sabía de lo que estaba hablando.  porque pocas veces se cumple lo que nos hemos propuesto.

Después viene lo peor. Remontar enero ya es una obra maestra de las matemáticas. Porque si fuera solo las tarjetas de felicitaciones, la noche buena del 24 o el año nuevo del 31. Pero es que están los regalitos del intercambio. Los amigos que nos invitan. La familia que llega. Los platicos para la celebración del centro de trabajo. 

Las calles se engalanan con la alegría de muchos, especialmente de los comerciantes que por esos días nos parecen más amables. Nos sonríen y hasta se atreven a dar las gracias. En realidad es una especie de limpieza espiritual para pagar las deudas que tienen con nosotros a lo largo del año. 
 
En Camagüey esta es una época en que las familias se reunen en comidas de cooperativa. Cada uno pone lo suyo.  En alguna parte siempre esta la anciana que asegura que un día dará la sorpresa, porque este será su último año. Total que ya ha enterrado a siete miembros de la familia y a juzgar por lo que come  aun le queda energía para otros siete.

Cuando la gastronomía criolla comenzó a ofrecer cenas en plazas y restaurantes, ya los encuentros familiares fueron mermando. Es más practico irse a cenar a la calle a que se nos llene la casa de gente.Algunos de ellos primos de quienes ni nos acordamos o amigos pesados que nunca se emborrachan pero que esa noche hacen el papelazo.

Aun bailamos con los musicales de fin de año que nos pasa la radio o la televisión en una mezcla de área de fiesta, lechón asado y congrí

Pero primero tenemos que aguantar el espacio de la telenovela. Hasta esa hora no se mueve nadie. Cuando aparecieron estos novelones idiotizados para vergüenza de los escritores serios ya la familia tuvo el pretexto para no visitarse. Nadie quiere perderse un capitulo de lo que todos sabemos que va a pasar.

En cada novela siempre está el hombre que tiene una esposa y una amante o una esposa que tiene varios amantes. Los malos que siempre son muy malos lo ven, lo saben y lo escuchan todo desde detrás de una puerta. Total que luego de 120 capítulos de sufrimiento todo se descubre, termina y expira, en una sola noche. 

Por eso es que uno se da cuenta que argentinos, colombianos, brasileños o cubanos a juzgar por los guionistas, tienen los iguales adulterios, esposas infieles y funcionarios corruptos.

Con estos días de fin de año estamos como de feria permanente. Aunque en verdad, pensándolo bien, las calles inundadas de personas nos hacen sospechar que el país se ha paralizado porque no parece que nadie este trabajando. En realidad no están trabajando. 

Hay como una secreta felicidad de haber llegado al final del año y, lo mejor, que vamos a comenzar uno nuevo. Con las iguales aspiraciones y defraudes que el anterior. Eso nunca falla.


El cubano vive estos días siempre con la esperanza que le irá mejor. Nosotros siempre cree que nos va a ir mejor . Ha de ser porque tenemos un gen inmunológico contra lo negativo, la tristeza y  la derrota. Somos tan optimistas como pocos,  por eso gastamos lo que tenemos y lo que no tenemos.

Por eso vamos hacia cada año nuevo, ascendiendo la cuesta de enero con la esperanza de que dios aprieta, pero no ahoga. Aunque a veces se le va la mano.

Salas principeñas



De la ciudad de Camagüey hemos hablado de sus calles y la arquitectura de sus viviendas, sus plazas y su patrimonio religioso, pero muy pocas veces miramos hacia el interior de esas viviendas a través de las grandes ventanas de las casonas coloniales. 

Sin dudas que la principal pieza de las casas lugareñas es la sala, lugar donde la familia realiza sus actividades sociales y recreativas. En un principio las paredes se cubrían con tapices, telas pintadas o cuadros, aunque en nuestra ciudad se usó mucho la cenefa mural pintada a mediana altura en todo el entorno, con colores muy vivos y motivos florales, lazos o volutas, Inicialmente la sala sirvió para todos los usos, incluyendo comer y dormir e incluso hasta para guardar los coches, Si el propietario era artesano, esa misma sala servía de taller. 

Por ese entonces las salas poseían un moblaje constituido por un puñado de taburetes, catres y baúles, ya que las visitas incluso se hacían en las habitaciones o en el comedor
Durante el siglo XIX , con el desarrollo de la opulencia camagüeyana, la sala se fue transformando para reunir allí la riqueza u ostentación de la familia a través de lámparas, cuadros, candelabros y pesados muebles influenciados por los estilos españoles, franceses o ingleses que eran de gran tamaño y muy pesados.

Es entonces cuando aparecen los sillones mecedoras colocados por lo general en hileras, unas frente a otros, con mesas esquineras para las lámparas. También hubo sillas y balances mas ligeros, sin brazos, que se colocaban junto a las ventanas y que son los conocidos por comadritas. 
 
La clase media, que habitaba en pequeñas viviendas o en accesorias y zaguanes, montaba el moblaje de la sala con una mesa y varias sillas y cajones, tal vez alguna cama a manera de sofá, y pequeños faroles colgados del techo. A finales del siglo XIX y principios del XX apareció en las salas el mueble de perilla, que era muy trabajado y torneado, con respaldo y asiento de pajilla.
 Por esa época una sala podía reunir un par de docenas de piezas entre sillas, butacas, sillones, consolas con espejo, mesas para colocar búcaros y macetas, una mesa central, dos o tres mesas más para adornos y otras banqueticas llamadas escabeles para colocar los pies.

Diferentes estilos comenzaron a ser comercializados por empresas norteamericanas, quienes abarataron los precios para popularizarlos e imponerse frente a las pobres mueblerías criollas, fabricándolos en serie y vendiéndolos a plazo, por lo que las salas de las familias humildes pudieron tener malas copias de aquellos estilos clásicos. 
 
Después les cuento como llegaron los juegos de livin-room y sofá-camas, que son mucho mas modernos y por supuesto acorde al espacio habitacional que hoy tenemos, pero de todas formas, si desea disfrutar de cómo vive el camagüeyano, eche un vistazo de vez en cuanto a las salas de las casas en las calles por donde caminas. Vas a pasar un buen rato.



Las imprudencias de un fraile


Seguro que muchos saben que en la ciudad de Camagüey existen tres grandes relojes públicos, situados en las torres de tres diferentes iglesias; La Caridad, la Mayor y La Merced. Esta ultima es el más antiguo y su maquinaria es la mas vieja de Cuba aun en funciones.

Sin embargo bien pudimos tener otro reloj cuya instalación se frustró debido a la imprudencia de un joven sacerdote que en un minuto echó por tierra meses de labor. Sucedió a mediados del 1847, año en que el Ayuntamiento de Santa Maria del Puerto del Príncipe decidió hacer instalar un reloj en lo alto de la iglesia de San Juan de Dios. 

 
Con esa fecha se contrató al maestro albañil Don Juan Bautista Collot, persona de acreditada fama en la ciudad, pues estuvo al frente de obras como la torre de la iglesia de Santa Ana, así como algunas grandes viviendas que aun se resisten el tiempo.

Pues bien, hechos los arreglos, se inició la reconstrucción de la torre que se encontraba dañada, colocándose la cúpula como remate. Terminado el trabajo fue necesario apuntalar las paredes con algunos travesaños de madera a fin de que sostuvieran los ladrillos en espera de que estos fraguaran.

Como Collot conocía que ese proceso de forja podía durar algunos días, aprovechó para tomar un descanso, dejando al cuidado de la torre a un par de oficiales de albañilería los que con otros cuatro hombres continuaron rematando lo que podía faltar, incluyendo el nicho donde iría el reloj. Hasta allí todo fue a pedir de boca.

Sin embargo, por el aquello de que cuando el diablo no tiene que hacer mata moscas con el rabo, quiso la suerte que habitara en el convento de San Juan de Dios un joven fraile muy despierto, llamado Juan Manuel de Torres, que en más de una oportunidad ayudó incluso a los albañiles en las obras de la torre, pero que no dejaba pasar un día sin que metiera las narices donde menos se le esperaba, por otra parte ya se le había advertido los peligros que corría en su constante subir y bajar por los andamios de la torre.

Pues bien, el viernes 13 de agosto de ese año de 1847, cosa del medio día, al fraile se le ocurrió la nada feliz idea de colocar unas cuerdas en lo alto de los travesaños para fabricarse un columpio. De nada le valió a los albañiles llamarle la atención, pues a pesar de los regaños, y mientras se columpiaba, el joven se dedicó a sermonearlos y explicarles que las oportunidades que nos daba dios había que aprovecharlas pues “si aquí me las puso dios…..”
 
No había terminado esa frase, cuando con gran estrépito la torre se desplomó sobre la plaza al hundirse el techo de donde pendía el columpio. Sin embargo, por pura casualidad, el fraile no quedó aplastado bajo las paredes del campanario. Más asustado que magullado, fue extraído de entre los escombros junto a los constructores, quienes apenas podían creer que a ninguno les hubiese ocurrido absolutamente nada, salvo uno de ellos, León Arostegui, que sufrió la fractura de un brazo.

Por supuesto que el Teniente Gobernador ordenó una investigación, ya que Collot acusó al cura de imprudente mientras este le echaba en cara la calidad de la obra.
En definitiva al maestro albañil se le condenó a reconstruir la torre a expensas de su bolsillo. Por supuesto que Collot apeló y volvió a ser acusado, esta vez por el prior del convento. Así que entre juicios y papeles transcurrieron los años. A la postre y luego de tantas reclamaciones, el Ayuntamiento tuvo que cargar con la cuenta de la reconstrucción de la torre de San Juan de Dios, la cual quedo tal y como hoy la vemos. Lo peor de esta historia es que San Juan de Dios se quedo sin reloj, tampoco las crónicas nos dicen a donde fue a dar
el joven sacerdote.

Gansterismo en Camagüey



Por lo general la ciudad de Camagüey disfruta de sus domingos mañaneros. Una tranquilidad bucólica llena de paz las calles solitarias y es tarde que comienza el ajetreo citadino.
Sin embargo no siempre es así. A veces hay ocurrencias que marcan el calendario y los recuerdos. Como por ejemplo lo sucedido el domingo 23 de diciembre de 1951.

Les cuento. Ese día soleado, sobre las 9.55 de la mañana, una camioneta verde, donde viajaban dos hombres, fue interceptado en la calle Avellaneda, entre San Martín y Correa por un auto negro que venia detrás, descargando una ametralladora contra los ocupantes del vehículo que heridos, perdieron la dirección  del carro chocando finalmente contra un poste, mientras el otro coche se perdió de vista doblando por la calle de San José.

El atentado fue contra el ex general Genovevo Pérez Dámera, hasta hacia poco Jefe del Estado Mayor del Ejercito Constitucional y el ex Comandante Rafael Trujillo, quien fuera el ayudante personal del alto oficial durante su mando. 
 
Tras la natural conmoción, dada la relevancia de los heridos y la posible complicación política que pudieran tener los hechos, la policía colocó a la ciudad prácticamente en estado de sitio, las entradas y salidas fueron cerradas, las terminales de viajeros custodiadas y sometidas a registro en la calle cuanta persona tuviera siquiera aspecto de sospechoso. El auto desde donde se produjo el atentado fue hallado abandonado en la calle de San José, encontrándose en su interior una ametralladora de mano con dos magazines cargados, una pistola y un sombrero de hombre
Como la destitución del General se vincuilaba, entre otras cosas, a sus relaciones con Policarpo Soler, famoso gánster cuya entrada en el mundo de la política criolla estuvo empedrada de asesinatos y abusos, y era conocido que entrer ambos se habia originado una fricción hacia un os meses, algunos supusieron hallar allí la causa de la agresión. Sin embargo el propio Genovevo exoneró a su amigo, así como a los dos no menos pandilleros El Turquito y ElManquito, de quienes dijo impudicamente que eran sus am igos personales.


 El atentado ocurrido en la calle Avellaneda, el único que se originó en nuestra ciudad durante la época dorada del pandillaje criollo y del que la prensa sacó provecho, se diluyó poco a poco, aunque hubo quienes recordaron que la jefatura de Pérez Dámera, coincidió con la conspiración y preparación de la invasión armada a Santo Domingo desde Cayo Confites, punto situado al norte de la provincia de Camagüey, y que enterado el General del movimiento de los revolucionarios, decidió sacar partido, enviando a su ayudante al país caribeño para entrevistarse con el dictador Leónidas Trujillo y revelarle los pormenores de la incursión organizada contra su gobierno. Esa expedición, como se sabe, fue al cabo capturada por la marina dominicana. 
 
Luego el ayudante militar regresó a Santo Domingo para volver a contactar con el sátrapa dominicano y cobrar la delación que se le pagó generosamente, por lo que el atentado vendría a ser una especie de ajuste de cuentas de algunas de las organizaciones involucradas en la expedición. Pero eso nunca ni se supo ni se comprobó.

En definitiva jamás se descubrió la identidad de los autores del atentado, ni las causas ciertas que le dieran origen, pues todo quedó en el capitulo de las especulaciones y como materia prima para el sensacionalismo que la prensa desató durante algunos días en torno a este suceso que sobrecogió a nuestra pacifica ciudad por muchas horas. 

Muchos años después en su retiro del exilio, Genovevo no volvió a tocar ese tema ni en el libro de memorias que escribió ni en ningun otro documento. Policarpo Soler fue asesinado en los años del 1960  en Santo Domingo por la policía del dictador Trujillo cuando intentó  robarle. Ya para entonces El Turquito y El Manquito habían muerto en encuientros pandilleros  

La avenida de Carmelo


Nuestra ciudad tiene multitud de sitios con nombres cuyos orígenes apenas si han llegado a nuestros días, allí están los ejemplos de Tío Perico, paso de las Lavanderas, puente salvaje y San Zenón.
Una importante vía desde sus orígenes y que aun mantiene preponderancia en la red urbana moderna es la avenida de La Libertad, la que en sus inicios formó parte del Camino Real que llegaba desde Sancti Spíritus y se dirigía hacia San Salvador de Bayamo.

Ese tramo de Camino Real al cruzar por ese punto de la población se le conoció como la Avenida de Los Mangos, que a su vez se comunicaba con el resto de la villa por un viejo puente de madera.
Ya en el l734 existia a orillas de este camino al este de las afueras de la villa de Santa María de Puerto del Príncipe, una ermita dedicada a la virgen de La Caridad en los terrenos de la finca del Coronel de Milicias Don José Manuel Bringas

Del guaposo y otras indolencias

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En Cuba desde hace rato se acabaron los guapos. Como también se acabaron en Yateras, según decía un estribillo musical. Aquellos que caminaban de lado. Perdonavidas. Jorocones profesionales. Con un colmillo de oro y muñeca suelta para cantar las cuarenta.

Tener fama de cheche entre los hampones era como haber estudiado una maestría. Era lo máximo. De allí para adelante, presidio por lo menos. Y eso se exhibía con orgullo de titulo universitario. Matachines de postín y chulampines salerosos de ingenio y farol. En Cuba esa raza se extinguió cuando la Revolución sindicalizó a Cheo Malanga y lo alfabetizó. Se salvo un género, pero murió una especie. No hay mal que por bien no venga.


Ser guapo antes de ahora era una forma de vida. Un estilo. El guaposo de entonces se las daba de varonil, moderno y seguro de sí mismo. Apasionado. Alegre. Aventurero. Responsable. Honesto. Y hasta podía ser trabajador

Se era guapo como quien era cartero o ingeniero. Una manera de sobrevivir en una sociedad sin alternativas. El guapo de ahora se diferencia al de antes en que este puede tener mayor nivel escolar, pero es más fachendoso. Es menos valentón, pero más petulante. 
 

En mis tiempos los guapos andaban con la camisa abierta para que se les viera los botones de oro en la camisetilla y el medallón en medio del pecho. Hoy algo anda mal. Se bajan los pantalones para que les vean la marca del calzoncillo. Una de dos cosas, o la moral anda revolcada o la desvergüenza se ha hecho profesión. 
 
El guaposo de entonces, el de la hoja atravesada en la cintura y el del escándalo cuando daba pollona en el domino tiene que extinguirse. Hay mucho refinamiento. Mucha distancia entre la chancleta de palo y las zapatillas. Hoy como ayer nadie se faja. El guapo de verdad, el guapo a todo, tampoco se fajaba, pero al menos tenía el prestigio de ripiarse en un cuarto de tierra. Para tener prestigio tenia que tener historia. O al menos leyenda. Como la de los reyes magos. En la que nadie creía. Ni los niños. Pero que todo el mundo hacia como que creía. Cuando a San Nicolás lo extraditaron de Cuba y los reyes de arabia encontraron petróleo en el desierto se acabaron las fabulas.

De común había guapos chéveres. Amigos de los amigos para lo que sea. Hasta para sacar la cara por los socios. Te parto en dos como una güira. si me vuelves a mirar atravesao. Y se iba dignamente. Para no desgraciarse. Porque el si que se conocía y hoy no quiere lio porque tiene que ir a ver a la vieja. Para el cubano ir a ver a la vieja es la garantía de un pudin en el refrigerador y una descarga. Porque estas como un espárrago y esa mujer tuya no sé qué se cree contigo. Celo maternal presente desde los tiempos en que íbamos a la escuela sin querer ir a la escuela

Otros guapos vivían del cartel. Nadie le había visto tirar un piñazo. Ni despeinarse siquiera. Pero estaban de guapos de turno en el barrio. Matando el tiempo. Estaba el guapo del bar. Con la victrola. Sirve otra copa, cantinero. Al estilo de Tejedor. Si no hubieran existido aquellas historias de tarros pegados muchos cantantes se hubieran muerto de hambre. 
 

El guapo de ahora ni camina de medio lado ni tiene socios pero vive de la vitrina. Una latica de cervezas a la puerta del bar. Para que lo vean. Para que sepan que es duro. Pero se pinta rayitos en el pelo y usa aretes. O short pan y chancletica mete dedo. Una figura así no puede ser seria. Ni inspira respeto. Antes el guapo hacia alarde de su machismo. Hoy alardea de su vulgaridad. 

Ahora incluyen como carnet de identidad los tatuajes. Calcomanías que utilizan la piel como pancarta. Arte kirch de galera. Ya quisiera ver a una de estas jovencitas con tatuajes en la rabadilla cuanto tengan 80 años.Yo les conté del caso de un amigo cuya madre tenia un tatuaje en una nalga y hubo necesidad de llevarla al medico para un reconocimiento. Figúrese usted. Después de eso el me dijo. Me desgraciaste con lo que publicaste. La vieja se vio retratada allí y se pegó una plancha caliente. Ahora no se puede sentar de ese lado. Suspiré aliviado porque creí que la mujer se había suicidado. No era para menos. Después de lo que salió en el periódico por la nalga de la vieja pasó todo el personal médico del hospital. Si no se suicidó fue porque no encontró a tiempo el veneno. Cualquiera lo hubiera hecho.

Las cuatro palmas de Puerto Príncipe

 A mediados de 1853, siendo alcalde ordinario de la ciudad de Santa María del Puerto del Príncipe el lugareño Don Antonio de Miranda y Boza, se dispuso el embellecimiento de la antigua Plaza de Armas en obras a cargo del arquitecto Don Pablo Varona, colocándose bancos, escalinatas de acceso, una cerca de hierro y la siembra en el entorno de varios arboles. 
 

Máquinas de escribir



Con la primera intervención norteamericana Cuba experimento un notable desarrollo técnico llegado junto con los mecanismos diseñados para controlar la economía del país. Esa fue la época en que irrumpió junto a modernas industrias y equipos la máquina de escribir, lo que para ese entonces esa llegada debió representar entre nosotros lo que en su momento nos fue la computadora. 

El Aura blanca


La leyenda del aura blanca,tal vez la más conocida de todas en la ciudad de Camagüey y que junto otras no menos populares forma parte de nuestra cultura popular, tiene, contrario a otras muchas fábulas, un soporte perfectamente real.

Según se sabe, aquella aura blanca que dio motivo a la leyenda asociada al padre Valencia y llevada a la literatura por la escritora camagüeyana Gertrudis Gómez de Avellaneda, estuvo por muchos años  expuesta en la librería El Pensamiento, de la ciudad de Matanzas, ciudad que la considera por demás, entre sus valiosos tesoros del patrimonio histórico.

La plaza de toros de SanJuan


                 Con independencia de la plaza de toros inaugurada en Puerto Príncipe a mediados del siglo XIX e instalada en los alrededores del actual parque Casino Campestre, comenzó a funcionar por temporadas otra plaza construida en un espacio situado por las inmediaciones de la cárcel de la ciudad, próxima a la estación del ferrocarriol, a la que se llamó Plaza de San Juan por estar al final de la calle de ese mismo nombre, hoy Avellaneda.

Para que te llamen Don


Cuando se habla de identidad y nobleza lugareña, los cameagüeyanos reconocemos que Santa María del Puerto del Príncipe es una de las ciudades, tal vez despues de La Habana, con mayor cantidad de títulos nobiliarios de condes y marqueses otorgados por las cortes de España durante la etapa de la colonia. 
 
También abundó otro titulo, que sin ser necesariamente de "sangre azul", recibía un tratamiento diferenciado en la sociedad signando su alcurnia, se trata del titulo de Don. 
 

Del reparto La Zambrana, algunas notas.




    Hacia el año de 1907 trabajadores ferroviarios comenzaron a parcelar al este de la ciudad de Camagüey, los terrenos de la finca Garrido, situados en las inmediaciones de los talleres de esa empresa, iniciando el fomento del reparto que adquirió ese mismo nombre.

Siguiendo el ejemplo, pero en un área mas próxima a la ciudad e inmediata al Casino Campestre y orillada por los remansos del río Hatibonico, los oficiales de la compañía extranjera urbanizaron un extremo de la quinta San Zenón, un lugar de agradable arbolado y donde ya se levantaba el palacete de verano de Sir Willian Van Horne, presidente de los Ferrocarriles Consolidades de Cuba.

Callejones lugareños



Nuestra ciudad cuenta con no pocos lugares emblemáticos, incluyendo el trazo de sus calles, cuyas características resultan propias de estas villas fundadas a lo largo de siglo XVI, muchas de ellas fundacionales en la ciudad junto a puentes, zaguanes y caminos.

Callejuelas que como el resto del entorno urbano conforman el trazado de la ciudad, porque en realidad también los callejones, vías por lo regular de corta extensión, estrechas, laberínticas y acuñadas en el entrame urbano para acortar camino o desviarnos de la calle principal, forman parte vital del entrame urbano y muchos de ellos son tan antiguos como las propios orígenes de la población lugareña.

Alfonso Ortiz Tirado, y en el recuerdo de su entrañable Camagüey

El mexicano Alfonso Ortiz Tirado, uno de los cantantes más talentosos de las primeras décadas del siglo XX, tiene aun en una buena parte del continente americano seguidores que a un disfrutan de su voz. Nació en Alamos, Sonora, el 24 de enero de 1896 y murió en México DF, el 7 de septiembre de 1960.

Es posible también que, fuera de su país de origen, Cuba le dedique especial veneración, y aun mas la ciudad de Camagüey, donde el artista disfrutó no solo de popularidad, sino de amistades que cultivo por muchos años.

¿Y cómo se desnuda su esposa?

Allá por el mes de diciembre de 1937 apareció en la prensa de la época un anuncio donde se decia que el profesor norteamericano Allen Gilbert, procedente de una notable academia de la ciudad de New York, había llegado a la ciudad de Camagüey para enseñar a desnudarse a las mujeres casadas.

Mr. Gilbert, que se encontraba de paso en nuestra ciudad, se propuso abrir una filial de su academia a fin de traer el progreso y la felicidad familiar en un ambiente tan intimo como las alcobas.

Chapuzones

Todos estos días del verano nos hace recordar a muchos aquellos agradables chapuzones que los muchachos de hace apenas cincuenta años disfrutábamos en esta nuestra ciudad.

El último momento de Don Antonio Vico

Antonio Vico Pinto, nació en Jerez de la Frontera en 1840, perteneció a una larga y famosa familia de artistas que aun hasta mediados del 1970 ocupaban puestos de importancia en la escena teatral de Europa y América del sur.

Don Antonio fue uno de los actores más extraordinarios del teatro valenciano, y aunque comenzó su carrera como cómico, pronto comenzó a desempeñar papeles dramáticos de galanes jóvenes en los escenarios de Madrid.

Torturan a compatriota dos sádicos haitianos

Los capturó la guardia rural, magnífico servicio de las Fuerzas Armadas.

Florida, 15 de agosto del 1943; En la tarde de ayer el sargento de primera Leovigildo Grián, jefe del escuadrón 34 de la Guardia Rural, en esta localidad, informó que luego de una afanosa abatida por el ejército, fueron detenidos en los montes de Ciego de Molina, al sur de Céspedes, los haitianos que dijeron nombrarse Martanel Pérez y José Haití, sin instrucción y mayores de edad, y que fueron los mismos que la pasada semana secuestraron y torturaron a su compatriota Manuel Solo, según denunció la víctima ante la jefatura de este escuadrón.

Circos

Compañía Santos y Artigas
La ciudad de Camagüey por ser un enclave ferroviario estratégico y estar orillada a la Carretera Central, con independencia de su economía agropecuaria, fue por muchos años plaza fuerte de las compañías circenses que recorrían la isla de uno a otro lado.

Por lo general esas temporadas coincidían con nuestro invierno, periodo de seca que daba seguridad al transporte y oportunidad de no tener que suspender programas debido a la lluvia.

La promoción era clásica, fanfarria y desfile de payasos a pie o a bordo de un camión con cuatro timbaleros y un anunciante con bocina, promoviendo el programa y las mejores atracciones. Los más solventes lanzaban volantes con el programa impreso, casi siempre patrocinado por los cigarros Guarina, Partagas, la compañía refresquera de Pijuan o el jabón Candado.

ANUNCIOS CLASIFICADOS

 Camagüey, 17 de agosto del 1948

EMPLEO

Una nueva oportunidad para muchachas que necesitan trabajar se abre en  esta ciudad con las ofertas que se encuentra haciendo la empresa de colocaciones  Madame Mora, entidad de reconocida fama internacional y que ha llegado a Camagüey para presentar sus respetos a nuestra sociedad.

Los 101 años del reloj del Obispo


Fotos: Otilio Rivero Delgado

Sin dudas que quien del tiempo se olvida, sin tiempo se queda. No lo decimos nosotros, sino que poetas y relojeros lo repiten hasta el cansancio, el primero para parecer originales y el segundo para asegurarse clientes. Ser originales es decir lo mismo que otros han dicho. Pero de forma que parezca diferente. A eso se le llama ingenio y no plagio.

Una broma pesada


Les contaré de un nada común suceso ocurrido en el centro de la ciudad de Camagüey  en la mañana del 21 de mayo de 1919.

Ese día la ciudad amaneció sobresaltada y cientos de personas se congregaron en el parque central. Aquello resultó insólito. La estatua del Mayor General Ignacio Agramonte Loynaz Agramonte había sido profanada, por lo que ha la sorpresa siguió la irritación popular.

Cine

El  primer lugar donde se proyectó una película en Camagüey, fue en el salón El Fénix, espacio situado en el propio local de la Sociedad Popular de Santa Cecilia y en mismo sitio donde hoy se levanta el cine Guerrero.

Llega el desayuno escolar a las escuelas de Camagüey

Débese a la gestión del digno representante a la Cámara el Dr. Lamar.

Camagüey, 19 de marzo de 1946; Luego de múltiples gestiones realizadas cerca de su personal amigo, el señor ministro de Ministro de Educación José Ramón Alemán, nuestro estimado Dr. Ernesto Lamar Galindo, Representante a la Cámara por la provincia de Camagüey, ha logrado, con el notable éxito que le destaca como avezado político y líder indiscutible en el seno del Partido Revolucionario Cubano Auténtico en esta provincia, que nuestro territorio sea incorporado a las ventajas del desayuno escolar para los niños de nuestras escuelas primarias.

Con su noble corazón y mostrando su sensibilidad humana a toda prueba, el Dr. Lamar ha logrado este éxito que sus electores siempre recordarán, ya que la situación alimentaria para los niños que asisten a las escuelas ha sido un constante pensamiento en este egregio político al que esperan altas cumbres. El desayuno escolar, que de inmediato llegará a nuestra ciudad para su distribución diaria en todas las escuelas, ha de constar, para cada niño, de un jarro de gofio y una galleta de keke, elementos más que suficientes, por su contenido protéico y calórico.

Algo de la historia de la educación en Camagüey

A pesar de los muchos centros de educación que existen en la ciudad de Camagüey, no pocos lugareños recuerdan con cierta nostalgia aquellos años idos y de una juventud soñada en que existían, junto a las escuelas primarias y secundarias instituidas por el gobierno, en las que se sumaban instalaciones de grados superiores, los colegios privados, de los que tuvimos una buena cantidad.

Sin embargo, una cosa eran las escuelas públicas habilitadas en diferentes repartos de la ciudad y las seis secundarias básicas que llegamos a tener y otras los colegios selectos, semi selectos y academias de diferentes niveles sociales, pero privativas todas. Estas academias eran en verdad pequeñas escuelas con un grupo de cuatro o cinco profesores generales que ofrecían clases desde cuarto a octavo grado, preparando a los estudiantes para el ingreso al Instituto de Segunda Enseñanza, que en esa época siempre se hacía previo examen.

El actor camagüeyano Pablo Pildain Sarabia

Entre los más importantes actores de todos los tiempos en nuestro país, uno de los más prominentes es sin dudas el camagüeyano Pablo Pildain Sarabia, nacido en la ciudad de Santa María del Puerto del Príncipe el 15 de enero del 1842, justo en una vivienda orillada a una plazoleta intermedia en la calle Jesús, José, María, (actual Padre Valencia), donde ocho años después se construiría el hermoso teatro Principal.

Desde muy temprana edad, Pildarin, tal vez por la vecindad con el Principal, en cuya plazoleta debió jugar durante su infancia, conoció las noches de programas y muchos de los actores que allí acudían, demostró cualidades indiscutibles para el arte escénico, y aunque de inicio trabajó como tipógrafo en el diario El Fanal de Puerto Príncipe, por entonces el más importante de la ciudad, ya a los 18 años era un actor consagrado.

Entre bares y cantinas

En realidad la ciudad de Camagüey nunca se ha caracterizado por tener numerosos centros nocturnos o cabarets, aunque en los últimos años del siglo XX llegaron a existir algunos de reconocida fama como Ríos Bolos Club, situado en la avenida Finlay, junto al río Hatibonico. Más allá, el Club Caporal 14, que es en lo actual El Pollito. Frente al propio aeropuerto, estaban los más populares cabarets que tenia la ciudad; Aeroclub, Verdun y Marakas.

Centro distinguido de damas y caballeros del Camagüey Tenis Club y el Liceo, resultó El Copacabana, que entró en la historia cuando una noche del 1951 se transmitió en vivo el primer programa de la TV nacional desde la ciudad de Camagüey. Luego, de forma más reciente tuvimos El Salón Rojo, devenido hoy en un humilde centro de elaboración de empañadillas y croquetas; El fabuloso Saramaguacán, por la carretera de Santa Cruz del Sur ocupado luego por el Palacio de Pioneros y El Caribe completan este catálogo de vida nocturna.

Le llevan un saxofón y lo rescata un sargento de la policía

Camagüey, 26 de enero del 1934;  El oficial de carpeta Eliseo Santos Bencomo, de la sección de caballería, ha extendida acta con motivo de una denuncia formulada por el sargento Jacinto Pérez Méndez, de la misma sección en la que hizo constar que un individuo nombrado Herik Hearl, natural de los Estados Unidos y vecino de la quinta El Paraíso, en el barrio de La Yaba, le había informado que hacia días fue objeto de un hurto consistente en un saxofón valorado en cien pesos, sospechando que fuera el autor del hurto un individuo al que solo conoce por el mote de El Gomoso, natural de Panamá, quien por dos ocasiones anteriores le había sustraído el mismo instrumento.

Platillos voladores sobre la ciudad

A la media mañana del 31 de enero del 1950 la radio emisoras de la ciudad de Camagüey interrumpieron sus transmisiones habituales para lanzar flash informativos de última hora; un misterioso disco volador estaba evolucionando a gran altura sobre la ciudad. De inmediato cientos de personas se lanzaron a las calles ocupando plazas, parques, azoteas, tejados, intentando cada cual descubrir la nave, que sin dudas lanzaría un buen ataque atómico por lo menos, al decir de la prensa norteamericana quien nos machaba de aquello de la invasión de marcianos.

Según la prensa local, los héroes fueron el ciudadano Pablo Fonseca, encargado de coches y dormitorios en la terminal de trenes y Armando Soto, más conocido por Misicosa, repartidor de periódicos por esos lares. Ellos dos vieron la nave desde el parque Finlay y dieron la voz de alarma, concentrándose gran cantidad de publico, incluyendo prostitutas de la vecina calle Progreso quienes, como se encontraban en plena labor, muchas de ellas salieron a la calle a medio vestir y la policía hubo de llamar al orden.

Un singular duelo radial

Allá por los inicios de la radio en Camagüey, las cosas eran muy difíciles, en oportunidades locutores y artistas tenían que inventar sobre la marcha elementos que dieran emoción a los radioescuchas.

Las pequeñas emisoras entonces existentes apenas si tenían técnicas adecuadas, conocimiento o recursos mínimos. De los efectos de sónico, por ejemplo, se sabía poco y cada cual improvisaba a su manera. A principios de la década de 1940 daban sus primeros pasos en la radio dos jóvenes camagüeyanos que andando el tiempo devinieron en maestros de la profesión, nos referimos a Deogracia (Nino) Moncada Fonte y Roberto Canela cuya popularidad desde entonces comenzó a crecer. Con los años Nino hizo historia en la radio lugareña y Canela se consolidó su prestigio en las emisoras nacionales desde La Habana.

Apuntes del ferrocarril principeño

Luego de visitar Europa y conocer  de cerca los progresos y posibilidades que se abrían con el ferrocarril, Gaspar Betancourt Cisneros, El Lugareño, logró  en 1828 que el ingeniero inglés Charles Hampder, radicado en New York, viniera a Puerto Príncipe  con el fin de hacer un proyecto destinado a la construcción  de una línea férrea desde nuestra ciudad al puerto de Nuevitas.

Entre ese año y el siguiente el ingeniero realizó las inspecciones al terreno considerándolo apto para la empresa, acometiéndose la obra  y dando inicio el proyecto del primer ferrocarril de Cuba y de América Latina.

Acuerdan presupuesto para la biblioteca

Camagüey, 28 de mayo de 1938; En la mañana de hoy, durante la sesión ordinaria del Ayuntamiento de Camagüey el concejal  Alfonso Cedrés, perteneciente a las filas del Partido Auténtico, propuso a la Cámara municipal votar un  crédito de 300 pesos para dotar de libros y muebles a la biblioteca pública La Avellaneda, situada desde hace algunos años en una cochera semiderruida situada en la calle de San Fernando, casi frente al callejón de Triana.

Como durante la sesión alguien recordó que el local que ocupa la biblioteca es el fondo de la vivienda donde radica el Círculo de Trabajadores, se originó un debate sobre si ese Circulo era quien debía o no de correr con los gastos, pero en ese punto Cedrés dijo que al menos el Ayuntamiento se ahorraba el pago del alquiler del local de la Biblioteca, ya que los trabajadores habían dotado a la instalación cultural no solo de vivienda, sino que  en sus posibilidades ayudaban a su mantenimiento.

El aura blanca, otra vez

A partir de la primera parte del siglo XIX tomó forma en la ciudad de Camagüey la leyenda del aura blanca, según la cual, al instante de la muerte del padre Valencia, sacerdote franciscano que disfrutaba de popularidad, la situación del leprosorio de San Lázaro, institución fundada por él  y mantenida con limosnas que diariamente recogía entre la población, era desesperada. Un buen día llego un aura blanca al patio de lazareto, cosa extraordinaria pues como se sabe esa ave es una especie de buitre antillano perfectamente negro. Apresado el animal, fue exhibido por un tiempo y con ello hospital pudo mantenerse por un largo tiempo.

Máquinas de escribir

Es innegable que, comparado con lo que nos aportó el gobierno colonial español, la primera intervención norteamericana en los finales del siglo XIX trajo al país un notable avance técnico.

Si de esa época hojeamos alguna revista vemos como la llegada de las máquinas de escribir fue todo un acontecimiento social, tal y como hoy sucede con las computadoras.

Según referencias, en los últimos años del 1800, ya existían algunas máquinas de escribir en la ciudad, y por eso fue que sobre el 1905 teníamos en Camagüey por lo menos dos academias para enseñar el uso de las modernas digitográficas o digitotipos, como en un principio se les denominó. Esas academias estaban dirigidas por personas que importaron máquinas desde los Estados Unidos de Norteamérica, país que las utilizaba por lo menos desde cincuenta años antes, pero en Cuba, España poco o ningún interés había colocado en el adelanto de su gobierno colonial.

Singular estafa de “Cascarita” a un billetero

Camagüey, 6 de junio de 1949; Ante el carpeta de la Primera Estación de la Policía, sargento Uribe Olivera, se presentó el ciudadano Hernando del Moral Díaz, español, blanco, con instrucción, de 46 años de edad y vecino accidental del hotel Sevilla, para denunciar los hechos que a continuación se detallan.

Que en oportunidad de estar vendiendo sus billetes en la plaza del mercado de Santa Rosa, hubo de acercársele un ciudadano al que solo conoce por el apelativo de “Cascarita”, quien dijo tener el interés de comprarle un billete entero de la Lotería Nacional, porque había tenido un sueño con el número 058239, que era precisamente uno de los que él estaba vendiendo, por lo que aquel encuentro, dijo el tal “Cascarita”, parecía ser una profecía.

Moda femenina a la camagüeyana

La mujer camagüeyana, en lo esencial, tuvo siempre fama de buen vestir y ese gusto se lo debemos a todos los siglos anteriores, aunque fue el XIX quien marcó el sello, pues entonces la burguesía lugareña, que era quien marcaba la pauta de la moda, alcanzó sus más altos vuelos con una notoria influencia del refinamiento de Paris, traídas a la ciudad por familias que visitaban Francia, Italia o los Estados Unidos, entre estas los Simoni, Betancourt, Agramonte y otras muchas.

Durante la colonia las criollas en poco o en nada estimaron el gusto español dado a la sobriedad y colores densos y oscuros, por el contrario, las cubanas preferían los colores blanco, azul o rozado, con muchos encajes y complicados peinados con flores, cintas y peinetas. Las ricas camagüeyanas hacían ostentación con un corsé muy apretado para estilizar su cintura y grandes vuelos en sus vestidos que a veces alcanzaban hasta diez metros o más, y estos resultaban tan pesados que debieron de utilizar varillas para sostenerlos, además con mangas abombadas como faroles que bajaban hasta las muñecas y un enorme cuello a modo de capa.

Denunciados ayer numerosos hechos contra la paz ciudadana

Camagüey, 24 de marzo del 1951;  Ante el carpeta de la Primera Estación de la Policía compareció  anoche el ciudadano Bartolomé Zaragoza, blanco, español, de 23 años de edad y vecino del bar El Santo, situado en República 149, acusando al que dijo llamarse Juan Cambrera, negro, soltero, como de 48 años, natural de Camagüey, porque en unión de una mujer que solo conoce por el mote de “Boca é pomo”, quien acostumbra a merodear por el lugar, penetraron en el inodoro del bar para hacer actos deshonestos, tomándose después 19 gaseosas Pijuan de varias cajas que en ese lugar se encontraban guardadas, y que al ir a reclamarles, estos le agredieron, dándole el tal Cambrera un piñazo, teniendo el joven Bartolomé que refugiarse bajo el mostrador, hasta que llegó la policía atraída por el escándalo, teniendo al agresor, no así a la otra individua, quien se dio a la fuga.

Memorias del Tamarindo

En mi barrio de La Vigía nosotros formábamos como una hermandad. Una cofradía. Una tropa compacta que compartíamos sueños, aventuras, meriendas, estudios y bellaquerías. Pero siempre no se les puede estar pidiendo cosas a muchachos de doce y trece años.

Una vez nos dio por irnos a la charca del río Tamarindo. Ni sé las veces que nos íbamos a ese lugar, por lo general escapados de la escuela, porque bastaba con que a uno de nosotros se nos ocurriera la trastada para escabullirnos del aula, reunirnos en la esquina y salir al galope hacia el río, aunque puede que después vinieran los problemas con nuestros padres y el desespero de aquellos estoicos maestros por devolvernos al buen camino ya que al decir de Concha, todos íbamos a terminar en Torrens por lo menos.

Comerciantes y bomberos

Para reorganizar el Cuerpo de Bomberos en la ciudad de Camagüey, el 5 de julio de 1923 se reunió la Cámara de Comercio, institución creada por comerciantes y pequeños industriales que con algo de espíritu progresista, buscaban mejoras sociales y económicas en la comunidad.

A esta Cámara se debieron algunas obras publicas de importancia, entre estas la reparación de varias calles, atención a la Casa de Socorro y el apoyo a algunos artistas locales.

Ese día se reunieron pues, para tratar el caso de los bomberos, profesión en la que nadie estaba interesado pertenecer, pues el cuerpo que existía apenas si tenia dos o tres hombres que mal se las iban a ver en caso de incendio. Sucedía entonces que desde hacia diez años habían perdido la bomba de vapor y quedaba una sola yegua para tirar del pesado equipo de extinción, esto obligaba a que en caso de fuego, los bomberos prefirieran ir corriendo tras el coche pues de los contrarios el solitario animal no podía llevarlos.

Detenido oficial norteamericano que se hacia pasar por adivinador

Camagüey, 16 de noviembre de 1917; Agente especiales de la policía realizaron ayer en horas de la mañana una redada en la ciudad sobre una serie de personas que, defraudando la confianza ciudadana, se dedicaban desde hacia años al negocio de la adivinación, practicando el espiritismo y estafando con engaños a la ciudadanía

Impuesto de los hechos, el Sr. Alcalde, Don Benito Arteaga Mola, paladín de las causas nobles, ordenó la actuación que llevó tras las rejas a por lo menos medio centenar de individuos de ambos sexos y de todas las razas. Entre ellos al connotado Gran Danny, quien se anunciaba como aquella persona capaz de  incursionar en el pasado de las personas, reconocer el presente y avizorar el futuro, pero acusado ahora de estafa continuada, con consultorio en la calle de General Gómez esquina Bembeta
Una clientela de crédulas personas seguía al Gran Danny, pues este señor, se decía poseedor de los secretos del Paraíso, vendía entre sus adeptos talismanes y resguardos procedentes de las catacumbas romanas del templo de Apolo y de las pirámides mayas; agua bendita del río Jordán y fragmentos de las túnicas de los apóstoles. Había también oraciones para salvar almas, brebajes contra el  mal de ojo, desgracias y salaciones. Y lo mejor, por un módico precio era capaz de establecer comunicación con el alma de alguna persona fallecida, o no importa quien fuera su pariente.

La inauguración del teatro Apolo

Uno de los cines más famosos de nuestra ciudad en todos los tiempos, luego del teatro Principal, lo fue Apolo.  Cuando en 1962 se clausuró, detrás quedaron 53 años de gloriosa existencia aun discutible.  Lo curioso es que luego de esa clausura oficial el edificio del Apolo funcionó por unos pocos años más como heladería, pero sin oportunidad ninguna de continuar con sus bullangueras tertulias y matinées de fin de semana donde se reunía lo mas granado de la muchachada lugareña.

Te contaré que el cine teatro Apolo se inauguró en la noche del domingo 21 de febrero de 1909. A pesar de la lluvia, decenas de personas se agolparon en la calle de República esquina a Finlay, esperando poder entrar al moderno edificio de dos plantas concluido en solo siete meses, propiedad de los empresarios Andréu, Díaz y Estévez. El escenario fue muy amplio, según los requerimientos de la época,  y su embocadura se decoró con arte, luciendo como telón de fondo una hermosa cortina de peluche amarillo con cordones de plata.  El decorado del salón era de tonos blancos, con originales adornos dorados y multitud de lámparas de dos brazos.

¿Y por fin, porque Camagüey es Camagüey?

Puede que no haya algo tan complicado en la historia local como el propio nombre de la ciudad de Camagüey. Eso, sin contar fechas de fundación, trasiegos, encuentros con piratas, convivencia con bucaneros y esa enigmática sinrazón de convertirse de pueblo costero a mediterráneo por el gusto, parece, de encerrarse sobre si misma.

Admiró tanto a Cristóbal Colón la bahía descubierta al poniente de su ruta durante el primer viaje al nuevo mundo que, para distinguirla de otras ya conocidas, la denominó del Príncipe y de paso se la dedicó al hijo de los reyes españoles Fernando e Isabel.

Poco después con la campaña de conquista, las cartas náuticas llevaron a los capitanes de Diego Velázquez a la bahía renombrada, escogiendo como lugar de fundación de alguna aldehuela el árido promontorio de punta del Guincho, porque les pareció bien, como balcón y defensa de ese mar interior.

Ametrallan a Genovevo en Camagüey

Camagüey, 23 de diciembre de 1951; A las 9.55 de la mañana del día de hoy se produjo un atentado contra el ex general Genovevo Pérez Damera, hasta hace poco Jefe del Estado Mayor del Ejercito Constitucional y el ex Comandante Rafael Trujillo, quien es su ayudante personal. El hecho se produjo en la calle Avellaneda, entre San Martín y Correa, cuando un auto negro interceptó en ese lugar el pisicorre que conducía del Comandante Trujillo descargando una ametralladora contra sus ocupantes que heridos, perdieron la dirección y chocaron contra un poste, mientras el otro coche se perdió de vista.

Tras la natural conmoción, dada la relevancia de los heridos y la posible complicación política que pudieran tener los hechos, la policía ha colocado a la ciudad en estado de sitio, pues entradas y salidas se encuentran cerradas, las terminales de viajeros custodiadas y sometidas a registro en la calle cuanta persona levante sospechas. El auto desde donde se produjo el atentado fue encontrado abandonado en la calle de San José, encontrándose en su interior una ametralladora de mano con dos magazines cargados, una pistola y un sombrero de hombre.

Plaza de La Habana

Esta se encuentra situada frente a la quinta Simoni y lleva ese nombre por estar sobre el Camino Real de Cuba en dirección  a la capital del país. En ese punto solían concentrarse viajeros y mercancías que salían o llegaban desde el occidente a lomo de caballo o en caravanas de coches y carretas. En 1923 se acordó nombrar a la plaza parque Carlos Manuel de Céspedes, que es el que tiene de manera oficial. En 1952 se intentó sustituirlo por el de José de la Luz y Caballero, pero el Ayuntamiento rechazó la solicitud, dándole el nombre del insigne maestro al parque infantil situado en las áreas del propio parque.

Una broma pesada

En la mañana del 21 de mayo de 1919 la ciudad amaneció sobresaltada y cientos de personas se congregaron en el parque central. Aquello era resultó insólito.

La estatua de Agramonte había sido profanada y a la sorpresa inicial siguió la irritación popular. Solo Hipólito Lázaro, el humilde guarda parque del lugar, quien denunció el hecho apenas lo descubrió y quien de seguro pudo ver al actor o a los actores de aquel vandalismo, fue detenido, incomunicado y amenazado con una buena entrada de palos sí la mente no se le aclaraba. Para evitarse esa molestia lo único que debía hacer era contar todo lo que sabia, porque al decir del teniente Cabrera, jefe de la primera estación de la policía, “este Lázaro tiene cara de sinvergüenza”, calificación más que suficiente para tener cara de sinvergüenza.

En Camagüey "El Gran Niño"

Plegarias esta noche – Entrevista exclusiva – Verá al presidente Batista, dice
Camagüey, 26 de julio de 1953: Se encuentra en nuestra ciudad desde ayer El Gran Niño; adivinador, hacedor de milagros y misionero que se ha impuesto la tarea de redimir de los males a los hombres y cuya voz se escuchará hoy  en el parque de San Francisco desde las ocho de la noche.

De probada eficiencia, ofrece a los interesados estampas bendecidas  y medallas sagradas,  pero ante todo la sanidad divina para el arrepentimiento de los pecados, y lo mas difícil, el perdón de los ajenos.

Parque de Garrido


El 4 de abril de 1923 vecinos del reparto Garrido solicitaron al Ayuntamiento nombrar Marques de Santa Lucia al parque de esa barriada. Se aprobó una semana después y en lo actual ese es su nombre oficial.

La imprudencia de un fraile

Seguro que muchos  saben que en la ciudad de Camagüey existen tres grandes relojes públicos, situados en las torres de tres diferentes iglesias; La Caridad, la Mayor y La Merced. Esta última es la más antigua y su maquinaria es la más vieja de Cuba aun en funciones.

Sin embargo, bien pudimos tener otro reloj cuya instalación se frustró debido a la imprudencia de un joven sacerdote que en un minuto echó por tierra meses de labor. Sucedió a mediados del 1847, año en que el Ayuntamiento de Santa María del Puerto del Príncipe decidió hacer instalar un reloj en lo alto de la iglesia de San Juan de Dios.

Con esa fecha se contrató al maestro albañil Don Juan Bautista Collot, persona de acreditada fama en la ciudad, pues estuvo al frente de obras como la torre de la iglesia de Santa Ana, así como algunas grandes viviendas que aun se resisten el tiempo.